AffinIA nace de una pregunta sencilla: ¿cómo puede un negocio conocer mejor a sus clientes para recompensar a quienes vuelven, recuperar a quienes están dejando de hacerlo y ofrecer a cada persona mejores razones para regresar?
Estamos construyendo una plataforma donde negocios y clientes ganan juntos.
Descubre cómo funciona AffinIAHay personas que visitan el mismo restaurante cada semana.
Que vuelven a su cafetería favorita.
Que confían durante años en la misma peluquería.
Que compran una y otra vez en el mismo comercio.
Y, sin embargo, muchos negocios tienen pocas herramientas para reconocer esa fidelidad, entenderla y actuar sobre ella.
Ahí surgió una de las primeras ideas detrás de AffinIA.
Si un cliente vuelve constantemente, el negocio podría reconocerlo y recompensarlo mejor. Si otro empieza a venir menos, podría detectar esa situación e intentar recuperarlo. Y si alguien ya es un buen cliente, podría encontrar motivos para aumentar su compra y, a cambio, obtener mayores recompensas.
El cliente recibe más valor.
El negocio genera más recurrencia y oportunidades de venta.
Pero para hacerlo bien hacía falta algo más que una tarjeta de puntos. Había que entender la relación entre cada cliente y cada negocio.
Durante 2025, Carlos Molina llevaba meses dando forma progresivamente a una idea relacionada con la fidelización de clientes. No existía todavía un producto.
La reflexión inicial era sencilla: si algunos clientes aportan mucho más valor a un negocio porque vuelven una y otra vez, ¿por qué no entender mejor esa relación y recompensarla de forma diferente?
La idea fue evolucionando poco a poco. Todavía no había una plataforma. Ni un MVP. Ni usuarios. Solo una hipótesis que parecía merecer la pena explorar.
En septiembre de 2025 se abrió la XIV Convocatoria de Extremadura Open Future, programa de aceleración impulsado por la Junta de Extremadura y Telefónica.
Carlos decidió presentar AffinIA. Era una oportunidad para comprobar cómo reaccionaban otras personas ante una idea que hasta entonces se había desarrollado principalmente sobre el papel.
AffinIA fue una de las startups preseleccionadas en la XIV Convocatoria de Extremadura Open Future. Por primera vez, el proyecto debía defenderse ante un comité de selección.
Todavía no había un MVP.
Pero ya había una idea que merecía ser escuchada.
Carlos presentó y defendió AffinIA ante el Comité de Selección de Extremadura Open Future en La Atalaya, Badajoz.
Era un momento importante. Pero también dejó muy claro cuánto camino quedaba por recorrer.
AffinIA tenía una visión. Tenía una propuesta. Pero todavía no tenía aquello que hoy consideramos fundamental: producto, validación y usuarios reales.
Finalmente, AffinIA no estuvo entre los proyectos seleccionados para incorporarse al programa de aceleración.
AffinIA no fue seleccionada.
Pero aquel proceso cambió la forma de mirar el proyecto.
Después de aquella experiencia, Carlos decidió aparcar temporalmente el desarrollo de AffinIA. Era el momento de continuar desarrollando Proemote, trabajar con empresas y seguir aprendiendo.
Durante los meses siguientes profundizó especialmente en inteligencia artificial, automatización y desarrollo de aplicaciones.
Lo que inicialmente parecía un paréntesis terminó siendo parte fundamental de la evolución de AffinIA. Porque mientras la idea estaba parada, cambió algo:
La capacidad de construirla.
Los conocimientos adquiridos permitieron pasar de imaginar cómo podría funcionar AffinIA a tener las herramientas necesarias para empezar a convertir aquellas ideas en producto.
AffinIA regresó con una filosofía diferente. No construir todo. Construir lo necesario. Probarlo. Ponerlo delante de usuarios reales. Escuchar. Aprender. Y utilizar ese aprendizaje para decidir qué desarrollar después.
Lo que en 2025 era principalmente una propuesta empezó a convertirse en una plataforma que podía utilizarse, probarse y cuestionarse.
Carlos Molina es psicólogo especializado en marketing digital e inteligencia artificial, fundador de Proemote e impulsor de AffinIA.
Su formación en psicología aporta al proyecto una perspectiva especialmente relevante: detrás de cada dato existe una persona, una decisión y una relación con un negocio.
El marketing permite transformar ese conocimiento en estrategias de fidelización y crecimiento. Y la inteligencia artificial permite analizar información que, hasta hace poco, estaba fuera del alcance de muchos pequeños negocios.
No para introducir más complejidad en el día a día de una empresa. Sino para hacerla desaparecer.
"AffinIA debe ser fácil, sencilla, rápida y segura. La tecnología trabaja por detrás. El negocio solo necesita entender qué está ocurriendo y qué puede hacer después."
AffinIA parte de una filosofía muy concreta: una relación duradera entre un negocio y sus clientes debe beneficiar a ambos.
Si una persona elige repetidamente un negocio, su fidelidad puede ser reconocida. Si aumenta su consumo, puede conseguir mayores recompensas. Si hace tiempo que no vuelve, el negocio puede encontrar una oportunidad para recuperarla. Y si descubre un establecimiento nuevo que encaja con lo que busca, ambos pueden iniciar una nueva relación.
Cuando uno obtiene más valor,
el otro también debería obtenerlo.
Una plataforma puede mostrar cientos de métricas. Pero si el propietario de un negocio tiene que analizarlas durante horas para descubrir qué significan, la tecnología no le está simplificando el trabajo.
Por eso la inteligencia artificial de AffinIA está pensada para transformar comportamiento y datos en información comprensible y accionable.
La tecnología analiza.
La persona decide.
“Hay clientes habituales que llevan más tiempo de lo normal sin volver.”
“Esta recompensa está funcionando especialmente bien.”
“Este grupo podría responder a una acción para aumentar su próxima visita.”
Con las primeras versiones funcionales comenzó también el proceso de probar AffinIA con usuarios reales. Y ocurrió exactamente lo que debería ocurrir cuando construyes escuchando: aparecieron ideas que no estaban en el planteamiento original.
Durante las pruebas de la versión alpha, algunos usuarios plantearon una necesidad:
“¿Y si pudiera decirle a AffinIA qué me apetece hacer y me recomendara sitios o planes?”
La idea tenía sentido.
AffinIA podía conocer negocios, promociones, preferencias e intereses.
Entonces apareció una nueva pregunta:
¿Por qué limitarse a mostrar un listado?
Aquella propuesta de los primeros usuarios evolucionó hacia una nueva forma de descubrir el comercio local dentro de AffinIA: un asistente capaz de ayudar a encontrar negocios, promociones, experiencias y planes según lo que cada persona esté buscando.
Así, AffinIA dejó de pensar únicamente en la relación con los negocios que una persona ya conoce.
También empezó a explorar cómo ayudarla a encontrar:
los próximos lugares a los que quizá quiera volver.
AffinIA no se está construyendo siguiendo un plan cerrado.
Se está construyendo aprendiendo.
AffinIA comienza su desarrollo y validación en Extremadura.
Los negocios locales forman parte de la identidad y de la economía de nuestras ciudades y pueblos, pero no siempre tienen acceso a las mismas capacidades tecnológicas que las grandes compañías.
Queremos empezar trabajando directamente con ellos. Entender sus problemas. Probar el producto en condiciones reales. Medir. Aprender. Mejorarlo.
Y demostrar que un modelo nacido y validado en Extremadura puede crecer mucho más allá.
Nacer local no significa pensar pequeño.
Las grandes cadenas pueden analizar comportamiento, segmentar clientes, personalizar promociones, automatizar comunicaciones y desarrollar sofisticados sistemas de fidelización.
Un pequeño negocio debería poder aprovechar muchas de esas capacidades sin necesitar su presupuesto, su infraestructura ni su equipo.
Esa es nuestra visión.
Una AffinIA capaz de aprender continuamente de la relación entre negocios y clientes. Que ayude a detectar oportunidades. Que automatice parte del trabajo. Que haga más interesante ser fiel a los lugares que nos gustan. Y que permita descubrir otros nuevos.
Una plataforma donde la tecnología sea compleja por dentro
para poder ser sencilla por fuera.
No incorporamos tecnología para poder decir que la tenemos. Debe resolver un problema.
Cuanto más sofisticado sea AffinIA por dentro, más sencillo debería sentirse por fuera.
Cada funcionalidad debe preguntarse qué aporta al negocio y qué aporta al cliente.
No queremos decidir desde un despacho qué necesita el mercado. Queremos comprobarlo.
El producto debe evolucionar conforme aprendemos de negocios, usuarios y datos.
Extremadura es nuestro punto de partida, no nuestro límite.
AffinIA sigue en construcción. Y queremos que continúe así durante mucho tiempo: escuchando, aprendiendo y evolucionando.
Ahora estamos buscando negocios de Extremadura dispuestos a formar parte de las primeras etapas del producto, utilizarlo en condiciones reales y ayudarnos a decidir qué debe ser AffinIA mañana.
Porque si queremos construir una herramienta para negocios reales, tenemos claro dónde debemos empezar:
Con negocios reales.
Programa piloto · Plazas limitadas · Sin permanencia